El reto
Una empresa de mantenimiento de ascensores para comunidades de propietarios trabajaba con varias herramientas que no se hablaban entre sí. Los contratos se controlaban por separado de las visitas, los técnicos reportaban por teléfono o en papel y la oficina volvía a teclearlo todo. Las comunidades pedían información que costaba reunir.
La obligación de registrar la jornada exigía un control horario fiable, y la dirección necesitaba saber cuánto cuesta realmente cada hora de trabajo, cómo evoluciona la caja y qué comisiones se generan. Con los datos repartidos entre hojas de cálculo y documentos escaneados, esa visión financiera llegaba tarde o no llegaba.
La solución
Construimos un ERP a medida con cinco entregables sobre la misma base de datos: la app interna de oficina, un portal de cliente para las comunidades, la app del técnico, un mural informativo y un área del empleado. Los contratos se gestionan por aparato, así que cada ascensor tiene su historial, sus visitas y su facturación.
El control horario funciona con un quiosco de fichaje por PIN y un cierre nocturno automático que evita jornadas abiertas. La parte financiera incluye caja, cashflow, comisiones, coste-hora y un informe pensado para el director financiero. Los permisos se definen con 14 perfiles sobre 16 módulos, de modo que cada persona ve exactamente lo que le corresponde, también en el portal de cliente.
Para reducir el tecleo añadimos lectores con IA (Claude) que extraen los datos de tickets, actas, fichas y nóminas y los archivan en Google Drive. La plataforma está construida sobre Supabase: PostgreSQL con seguridad a nivel de fila (RLS), tareas programadas con pg_cron y edge functions.